La moneda de referencia en el mercado de divisas es el dólar, en un momento dado el euro puede estar valorado respecto al dólar y sobrevalorado respecto al franco suizo, por ejemplo.
Hay varias formas de utilizar las divisas para invertir, teniendo siempre en cuenta que solamente es válido para inversiones a largo plazo:
Renta variable: la rentabilidad de una inversión en renta variable en cualquier divisa distinta al euro viene dada por la rentabilidad del activo y por el cambio que sufra dicha divisa en su relación con el euro entre el momento de la compra y el de la venta.
Renta fija: consiste en comprar divisas infravaloradas y mantenerlas hasta que estén sobrevaloradas, momento en el que se cambiarían por otras divisas que estuvieran infravaloradas en ese momento. Uno de los atractivos de este sistema es que normalmente todas las divisas no están correctamente valoradas a la vez, por lo que siempre o casi siempre se puede encontrar una divisa infravalorada en la que invertir.
Lo recomendable es invertir en fondos de inversión, cuentas remuneradas o depósitos a plazo fijo, dependiendo de la disponibilidad para cada divisa concreta y de la situación fiscal de cada inversor. La mayoría de bancos ofrecen fondos de inversión, cuentas remuneradas y depósitos a plazo fijo en las principales divisas. La rentabilidad obtenida será la suma de 3 factores:
a. El cambio de la divisa
b. El tipo de interés obtenido por los títulos de renta fija en los que invirtamos: Aparte de la valoración de las divisas hay que tener en cuenta el tipo de interés que se pueda obtener en cada una de ellas.
c. La evolución de los tipos de interés durante el período que dure la inversión: Si se espera que los tipos vayan a subir es mejor colocar el dinero en renta fija a corto plazo. En cambio, si se espera una bajada de los tipos de interés de los bonos sería mejor invertir en renta fija a largo plazo, ya que de esta forma conseguiríamos una rentabilidad adicional.
Hay que tener cuidado con las divisas emergentes que estén muy infravaloradas pero cuyos países tengan unas altas tasas de inflación. Si la inflación es controlada y se reduce de forma significativa la rentabilidad obtenida puede ser muy alta, pero si la inflación no baja la divisa puede permanecer infravalorada indefinidamente. Esto se debe a que la alta inflación hace que la divisa no esté tan infravalorada como parece. Si no se quieren correr riesgos de este tipo es mejor centrarse en las principales divisas; dólar, yen, euro, libra esterlina, franco suizo, dólar canadiense, dólar australiano, etc.



